Creemos que la Biblia es nuestra única regla de fe y práctica, que la Gracia de Dios manifestada en Jesucristo es la única manera de restaurar el propósito de Dios en la vida del hombre, siendo Jesús el único mediador entre Dios y los hombres. Sostenemos que no hay otro medio por el cual el hombre puede alcanzar la Salvación en forma personal y en ejercicio de su responsabilidad individual que no sea a través de la fe en Jesucristo. Además, practicamos el Bautismo por inmersión, como en los tiempos de Jesús, el cual está fundamentado en razones etimilógicas, teológicas y eclesiológicas.
- Crecer en relación con Dios en amor, obediencia y experiencia en donde cada creyente pueda desarrollar una relación de intimidad y experiencia diaria con Dios.
- Crecer en relación unos con otros, compartiendo en unidad el amor de Cristo. El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie. No es orgulloso. No es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa. No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho. No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad. El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo. (1 Corintios 13:4-7 TLAD)
- Crecer en número de discípulos hasta alcanzar el barrio, la ciudad, la Provincia, el País y el Mundo para Cristo, cumpliendo con la Gran Comisión que nos delegó el Señor Jesucristo: "Ustedes vayan y hagan más discípulos míos en todos los países de la tierra. Bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Enséñenles a obedecer todo lo que yo les he enseñado. Yo estaré siempre con ustedes, hasta el fin del mundo". (San Mateo 28:18-20 TLAD)
Jesús dijo:
«Dios me ha dado todo el poder para gobernar en todo el universo. Ustedes vayan y hagan más discípulos míos en todos los países de la tierra. Bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Enséñenles a obedecer todo lo que yo les he enseñado. Yo estaré siempre con ustedes, hasta el fin del mundo.»
(San Mateo 28:16-20 TLAD)
Por esta razón, estamos comprometidos en: GANAR, CONSOLIDAR, DISCIPULAR y ENVIAR discípulos para Cristo.
Desde el mismo momento en que uno acepta a Jesucristo como Señor y Salvador desea reconciliar al ser humano con Dios por medio de la presentación del Evangelio de Jesucristo.
Es saber ayudar a una persona a dar los primeros pasos en la vida cristiana, transmitiendo de manera simple, el conocimiento básico de cómo tener una relación de intimidad con Dios por medio de la Biblia, la oración y la comunión con la iglesia.
Ser discípulo implica un proceso que empieza y nunca termina.
Creemos que debemos dar a otros lo que hemos recibido. Por eso mismo, la iglesia realiza diversos cursos y jornadas de capacitación y discipulado bíblico para crecimiento y edificación del creyente.
Desde que uno se integra a la iglesia sabe que el fin último del discipulado es el ser enviado para cumplir el propósito por el cual fuimos creados.